Casi todas las empresas que visitamos tienen un plano de evacuación enmarcado en la pared. Muy pocas han comprobado alguna vez que la gente sepa leerlo. Y la diferencia entre un papel y un hábito se mide en un solo ejercicio: el simulacro. Octubre, con los últimos coletazos de la temporada ciclónica y el cierre de año encima, es buen momento para hacerlo antes de que lleguen las campañas, el personal temporal y la mercancía de diciembre.
Un simulacro no es una formalidad para la carpeta del inspector. Es el único ensayo que usted va a tener antes del día real, y en ese día nadie improvisa bien. La gente hace lo que practicó, o lo que vio hacer al de al lado.
Antes del ejercicio: lo que se define en papel
Un simulacro improvisado enseña desorden. Antes de sonar la alarma hay cuatro cosas que deben estar decididas y escritas, aunque sea en una sola hoja.
Primero, quién manda. Un coordinador general y un suplente, porque el titular siempre falta el día que más se le necesita. Segundo, quién guía: una persona por área, con chaleco o brazalete visible, que cierra puertas, revisa baños y almacén y sale de último. Tercero, la ruta de cada área, con una alterna por si la principal está bloqueada. Y cuarto, el punto de reunión: un lugar fijo, lejos de la fachada y fuera del paso de los bomberos, donde se cuenta a la gente.
Sobre este último punto, un error clásico: elegir como punto de reunión el parqueo que queda justo frente a la entrada. Allí es donde van a estacionar los camiones. Busque un lugar a distancia razonable y que la gente pueda alcanzar sin cruzar la calle.
Durante: qué se observa y qué se mide
El simulacro no es para felicitarse, es para encontrar fallas. Por eso conviene que alguien de fuera de la brigada recorra el ejercicio con un cronómetro y una libreta, sin ayudar a nadie. Hay que mirar cuánto tarda en reaccionar la gente después de la alarma, si alguien regresa por su cartera o su laptop, si las puertas abren como deben y si hay pasillos ocupados con cajas, neveras o estantes.
No intente fijar un tiempo ideal copiado de otro edificio. Cada local es distinto: la altura, el número de pisos, las puertas, la cantidad de gente. Lo que sí debe hacer es medir el suyo hoy, anotarlo y tratar de mejorarlo en el próximo ejercicio. Un tiempo que baja de un simulacro a otro es la mejor señal de que el plan funciona.
Los errores que más vemos
Hacerlo solo con la gerencia avisada y el resto sorprendido sin ninguna explicación previa. El primer simulacro se explica. La sorpresa se reserva para los siguientes, cuando ya hay base.
Ignorar a quien llega de fuera. Clientes, mensajeros, el técnico de aire acondicionado. En un local abierto al público, los visitantes son muchas veces la mayoría, y no conocen la ruta. Por eso el personal de recepción y de piso debe saber que su trabajo, en una emergencia, es guiarlos.
No contar a la gente. Salir no es suficiente: hay que saber que salieron todos. Sin un conteo en el punto de reunión, nadie sabe a quién fue a buscar el bombero.
Una alarma que no se oye en todas partes. Se descubre en el primer ejercicio: el baño del fondo, el almacén con la puerta cerrada, el último piso. Si la alarma no llega, la evacuación empieza tarde. Lo desarrollamos en la guía de mantenimiento de alarmas.
Cerrar el ejercicio sin acta. Si no queda escrito qué falló y quién lo corrige, el siguiente simulacro repetirá los mismos fallos con otra fecha.
Después: lo que cuenta es la lista de correcciones
Reúna a los guías esa misma tarde, mientras todo está fresco. Dos preguntas bastan: qué nos frenó y qué cambiamos. Con la respuesta arme una lista corta, con un responsable y una fecha para cada punto. Un pasillo que se despeja, una señal que se instala, una puerta que se destraba. Es entonces cuando el simulacro justifica el tiempo que le dedicó.
Y recuerde que la ruta también depende del equipo: las luces de emergencia y la señalización de salida deben haber pasado su propia prueba antes del ejercicio, y los extintores deben estar donde el personal espera encontrarlos.
Cómo le ayudamos
Hacemos la evaluación de su local caminando las rutas con usted, y le armamos la dotación de brigada con botiquines, equipo de protección y capacitación en el uso de extintores. También instalamos y damos mantenimiento a la señalización de evacuación, de modo que el día del simulacro lo único que se pruebe sea a su gente, no sus equipos. Si prefiere que alguien de nuestro equipo observe el ejercicio, lo conversamos en la evaluación.
¿Sabe su equipo qué hacer cuando suene la alarma?
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Solicitar evaluación por WhatsAppEquipo técnico De Soto Trading — 27 años instalando, inspeccionando y certificando sistemas contra incendios en la República Dominicana. Miembros NFPA desde 1999.